La guarida del Fabricante de Ceniza

Retorno al IES Montjuïc

IES Montjuïc

Cuando recibí un correo electrónico de Alfred Sala, antiguo profesor mío de catalán, en el que me invitaba a asistir al IES Montjuïc para dar una charla a los alumnos de 4º de ESO, la ilusión se apoderó de mí.

He regresado a éste diez años después, y la experiencia ha sido extraordinaria.

Los PowerPoint han sustituido a las transparencias y a las diapositivas, algunas taquillas azules siembran los pasillos, pero los estudiantes siguen siendo casi como antaño, aunque las modas han cambiado.

Aún quedan profesores de la época, pero si me retraso un año, pillo a la gran mayoría jubilados: Asun Lacasta (sociales e historia), Roberto Pastor (inglés, actual director del centro), Jose Enrique Villace (inglés), Consuelo Iglesias (lengua y literatura… ¡qué delito! ¡Se me había olvidado el apellido!), Lluís Borrell (lengua y literatura), Choni García (sociales e historia), Paco Rubio (matemáticas), Paco (el portero, que también merece ser mentado. ¡Lo que nos costaba fugarnos cuando merodeaba por ahí!), y, cómo no, Alfred Sala, que, como aparece en los agradecimientos de “Niños Perdidos”, fue una de las personas que me apoyó para que continuara escribiendo. Lamentablemente, me he enterado que Emilio Marino, profesor de filosofía y antiguo director, falleció hace unos años. Por otra parte, me alegro que mis némesis, un par de profesores cuyo nombre omitiré, ya no pululen por el instituto, así me he librado de pasar el mal trago de encontrármelos.

Como me dijo mi amigo, y también antiguo compañero de instituto, Mauro Sturlesse: “El hijo pródigo ha vuelto”, y lo he hecho cambiado, porque muchos ya no me reconocían. ¿Será por el peinado? ¿O por los kilillos que se ganan con la buena vida? Un consejo: los que queráis mantener la línea, evitad el matrimonio.

Los alumnos de 4º de ESO y los de “Aula oberta” (no tenía ni idea que existía eso) forman un total de unas cincuenta personas, más cuatro profesores, todo esto en la sala de actos donde hacíamos los exámenes finales, cargados de chuletas, y ese día no podía ser una excepción; llevé un mini dossier por si me olvidaba contar alguna cosa. Para los que hayan leído “Sociedad Tepes”, esta zona les tiene que ser familiar: es la misma donde Edmundo, secundado por los profesores, intimidados por su política de tiranía, “invita” a Daniel a irse del instituto. Debo recordar, una vez más, lo de siempre, picaruelos: cualquier similitud con la realidad es pura casualidad.

La gente tiene tendencia a hablar demasiado, sobretodo sin conocimiento de causa. Cuando comenté que iría a hablar con los chavales sobre mi paso por el IB (así era antiguamente) Montjuïc, y sobre mi trayectoria profesional, incluyendo la literaria, pusieron el grito en el cielo. “Ten cuidado, que éstos muerden”.

Mentira.

Opté por sentarme en las escaleras que llevaban al escenario en lugar de tomar asiento tras una mesa; tengo el culo inquieto, y eso de estar clavado en un mismo sitio no va conmigo. Con mi chuleta en mano, y por petición de Alfred, comencé la charla en catalán hasta que ahondamos en los estudios universitarios, que fue cuando pasé al castellano, pues me expreso mejor, y al ser un tema tan jugosito… Fue como si en vez de diez años hubieran transcurrido unos meses.

Como Alfred bien dijo, estuve muy involucrado con el instituto, aun sin ser un alumno demasiado destacable, y, mucho menos, modélico. Intenté en lo posible tener una buena relación con todos (especialmente con las chicas jejejeje), y por ello quizá fue por lo que me hice delegado durante los tres primeros años, hasta que quedé quemado por dar la cara por mis compañeros y comprobar que a la hora de la verdad muchos se arrinconaran como gallinas. Pero necesitaba más, aquel sitio me lo pedía, y por ello me uní a la Asociación de Alumnos, la cual tenía dos funciones:

1-Hacer campana, siempre que el cuerpo lo pidiera.

2-Dirigir la revista del instituto.

Esta revista era “Els quatre gats”, escrita por todos los alumnos que quisieran colaborar. La verdad es que no tenía que ver nada con la nueva: ésta tiene una presentación perfecta y es muy formal, mucho más profesional, mientras la nuestra era dañina para la vista y, principalmente, excesivamente guasona. He vuelto a leer los números que hicimos en su momento, y no consiguen borrarme la sonrisa, y mucho menos alguna que otra carcajada. Esas caricaturas de los profesores, las frases míticas de éstos y de alumnos, secciones que eran auténticas burradas,… y los mensajes subliminales que se colaban por el filtro de los profesores destinados a algunos compañer@s tocapelotas, que al final llegaban a los oídos de todos por el boca-a-boca, ¡y bronca al canto!

Pero con lo que realmente he disfrutado en esta charla es con las “charcutadas” que he podido contar, sin censura (bueno, tampoco me he pasado. Si me invitan otra vez, ¡les llevo un brazo!), sobre mis estudios de criminología y sobre cómo se realiza una autopsia, alejándonos del glamour que nos tiene acostumbrados la televisión con series como CSI o Bones. Ha despertado expectación y curiosidad, que es lo verdaderamente importante, porque si los alumnos se me llegan a dormir, hago un hueco en la escalera y me pongo a sobar también.

Volver al instituto ha sido como cruzar un umbral en el tiempo. Por un par de horas, me he visto de nuevo con catorce años, pantalones anchos, zapatillas rojas Patt Ewing, flequillo a lo Vanilla Ice (ahora la cabeza no me sirve ni para llevar pelo) y pelusilla sobre el labio, maravillado por lo que me iba a encontrar.

Por todo esto, debo dar las gracias a Sergi Martínez por ponerme en contacto, después de tantos años, con el centro; a Alfred Sala, por invitarme a esta magnífica acto, como a todos los profesores que forman parte del IES Montjuïc por su acogida; y a los alumnos de 4º de ESO y del “Aula Oberta” por hacer que ésta experiencia sea única.

Gracias por haberme hecho volver a mis recuerdos.

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Esta entrada se publicó el 26 mayo 2009 en 22:50 y se archivó dentro de Varios. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

2 pensamientos en “Retorno al IES Montjuïc

  1. Que recuerdos! Tuve a todos los profes que citas. Y aun conservo un par de ejemplares de “Els 4 gats” XD Saludos!

  2. ivanmourin en dijo:

    Es inevitable acordarse de semejantes personajes jeje Por eso siempre trato de hacer un pequeño homenaje al instituto.

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