La guarida del Fabricante de Ceniza

Bueno, bonito… ¡MALDITO!

Este es el título de la nueva antología en la que he tenido el gustazo de participar, editada por La pastilla roja.

 

BUENO, BONITO Y… ¡MALDITO! (No se admiten devoluciones)
Resulta difícil imaginar que la muerte y la tragedia puedan verse atrapadas en objetos comunes, tan cotidianos y aparentemente normales que engañan a primera vista, pero que van dejando su impronta, oscura y terrible, en aquellos lugares donde recaen.
Así como existen objetos que, como amuletos o talismanes, parecen traer buena suerte a quienes los poseen, también existen objetos que llevan consigo la desgracia, la tragedia y el horror allá donde van , convirtiendo la vida de sus propietarios en un infierno que en la mayoría de las ocasiones, termina de una forma horrible. Aquellos que los han tenido en su poder han pagado un alto precio por ello. Su sangre, sus lágrima…s, su cordura e incluso la vida. Aquellos desdichados que han tenido la mala fortuna de tropezarse con uno de estos objetos malditos, no han tenido más remedio que aceptar lo imposible y tratar de deshacerse de ellos tras sufrir en sus propias carnes el maléfico poder que desprenden. No siempre es posible escapar de su influjo y son muchos los que perecieron antes de lograrlo
En estas páginas, el lector podrá descubrir algunos de estos objetos, y si se atreve, adquirir alguno para su propia colección, siempre bajo su propia responsabilidad. Somos gente racional y no creemos en maldiciones ni paparruchas similares, ¿verdad? Eso son chiquilladas, simple superstición, leyendas urbanas y cuentos chinos.
Por si acaso, permítanme una última recomendación: Si se deciden por quedarse con alguno, no olvide que ya le hemos advertido. Pregúntese sobre su antigüedad o lo dudoso de su procedencia. Investigue bien, y si es de esas personas que no creen en supercherías, de todos modos hágame caso y contrate un buen seguro de vida, ya que vale la pena ser precavido y si algo ocurriera, que al menos sus más allegados disfruten de la herencia.
Sabréis lo que puede suceder si, por casualidad, algún día encontráis en vuestra casa una vieja lata de caviar 🙂
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Esta entrada se publicó el 19 noviembre 2013 en 13:36 y se archivó dentro de entrevistas y colaboraciones, Varios. Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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