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El diablo vuelve a las andadas (2ª parte)

El cinco de marzo de 2009, el diablo volvió a presentarse en Devon, más en concreto en Woolsery, al norte del condado. Allí, Jill Wade, de setenta y seis años, se despertó y se quedó sin palabras al encontrar una serie de huellas de pezuñas en el patio trasero de su casa, en el que había nevado durante la noche. Eran de unos doce centímetros de largo, con una zancada de entre veintisiete y cuarenta y tres centímetros entre sí. Estas se iniciaban desde una de las ventanas, e iba hacia el interior del patio, desapareciendo a partir de ahí.

Al lugar acudió el investigador Graham Inglis, del Centro de Zoología Fortean, quien encontró una semejanza con las que surgieron en 1855. Su conclusión fue: «Es la primera vez que veo estas huellas directamente. Son peculiares, pero no son del demonio. No creo que haya estado en Woolsey. Personalmente, creo que pertenecen a un conejo o liebre, pero ha comenzado una pelea académica al respecto».

Otras pisadas del diablo en el mundo

Quince años antes de lo ocurrido en Devon, el capitán Sir James Ross se encontraba de expedición por el Océano Índico para catalogar la vida animal y vegetal de la isla Grande Terre. Durante el trayecto, hicieron una parada en otra isla, llamada Kerguelén, o, comúnmente, Îles de la Dessolation, un paraje pedregoso y con líquenes y musgo como única vegetación. Los animales presentes eran pájaros, insectos, focas y pingüinos marinos, que accedían y abandonaban el lugar a su antojo, mientras otros, como gatos, ovejas y conejos salvajes, habían llegado bien por naufragio o porque habían sido abandonados por los dueños de barcos que se acercaban hasta allí. El teniente Bird, con un destacamento a su orden, se adentró en la isla para hacer un rápido estudio. Allí, entre la nieve, encontró una hilera de huellas de cascos, desapareciendo en una zona rocosa, pero era imposible que un caballo, poni o burro sobreviviera en aquellas condiciones. Se marcharon sin una explicación.

A finales de siglo XVIII, las llamadas Ciampate del Diavolo recorrieron la superficie del volcán Roccamonfina, en Italia. Son una serie de huellas fosilizadas que hoy en día aún se conservan sobre el terreno. Los lugareños las atribuyeron al diablo, que habría abandonado el infierno por la boca del volcán. Según investigaciones, tendrían una antigüedad superior a los trescientos cincuenta mil años, y pertenecerían a un homínido, convirtiéndose en una de las huellas humanas más antiguas conservadas.

Una imagen de las Ciampate del Diavolo

En North Manchester Meeting House, en Maine, Estados Unidos, hay una roca presente desde 1793, que preserva dos huellas: un pie humano y una pezuña. La leyenda cuenta que un trabajador del lugar, al no lograr mover ésta, pactó con el diablo para que lo hiciera por él. Al día siguiente, la roca se había desplazado unos metros, y mostraba estas dos huellas.

El diez de enero de 1945, cerca de Everberg, Bélgica, nuevas huellas de pezuñas bípedas sembraron la nieve de una colina, detrás del Château de Morveau. La diferencia de éstas, a las vistas con anterioridad, es que eran paralelas entre sí, como si el que las hubiese provocado lo hubiera hecho saltando. Recorrían varios kilómetros, por parajes complicados de transitar, y no eran profundas, ni en los lugares en donde un cuerpo normal se hubiera hundido en la nieve. Eric Frank Russell, encargado de investigarlas, las comparó con las dejadas en 1855 en Inglaterra.

Un encontronazo en la noche

En noviembre de 2007, una pareja conducía por una senda rural en Soreham-by-Sea, en West Sussex. Eran las diez de la noche cuando, en un tramo boscoso, se percataron de que, entre la maleza, se ocultaba lo que parecía un animal. Al principio, pensaron que se trataba de un ciervo, hasta que salió a la luz de los faros una criatura de aspecto humano, terriblemente delgada, con barba y patas de carnero, que se plantó ante el vehículo. Antes de desparecer de nuevo en el bosque, lanzó al vehículo un bramido que aterró a la pareja. ¿Sería un ser como este, similar a un fauno, el que paseó por el norte de Inglaterra unas noches, en el febrero de 1855?