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Hablando sobre Enfield

En el último «Basado en hechos reales», en el programa de misterio «Informe Enigma«, de JORGE RÍOS, hablamos sobre la verdad que hubo detrás del caso del poltergeist de Enfield, y que sirvió para crear la película «Expediente Warren 2: El caso Enfield«, la serie televisiva «The Enfield haunting» y el programa de la BBC «Ghostwatch«. Aquí os dejo el programa (a partir del minuto 48).

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El diablo vuelve a las andadas (2ª parte)

El cinco de marzo de 2009, el diablo volvió a presentarse en Devon, más en concreto en Woolsery, al norte del condado. Allí, Jill Wade, de setenta y seis años, se despertó y se quedó sin palabras al encontrar una serie de huellas de pezuñas en el patio trasero de su casa, en el que había nevado durante la noche. Eran de unos doce centímetros de largo, con una zancada de entre veintisiete y cuarenta y tres centímetros entre sí. Estas se iniciaban desde una de las ventanas, e iba hacia el interior del patio, desapareciendo a partir de ahí.

Al lugar acudió el investigador Graham Inglis, del Centro de Zoología Fortean, quien encontró una semejanza con las que surgieron en 1855. Su conclusión fue: «Es la primera vez que veo estas huellas directamente. Son peculiares, pero no son del demonio. No creo que haya estado en Woolsey. Personalmente, creo que pertenecen a un conejo o liebre, pero ha comenzado una pelea académica al respecto».

Otras pisadas del diablo en el mundo

Quince años antes de lo ocurrido en Devon, el capitán Sir James Ross se encontraba de expedición por el Océano Índico para catalogar la vida animal y vegetal de la isla Grande Terre. Durante el trayecto, hicieron una parada en otra isla, llamada Kerguelén, o, comúnmente, Îles de la Dessolation, un paraje pedregoso y con líquenes y musgo como única vegetación. Los animales presentes eran pájaros, insectos, focas y pingüinos marinos, que accedían y abandonaban el lugar a su antojo, mientras otros, como gatos, ovejas y conejos salvajes, habían llegado bien por naufragio o porque habían sido abandonados por los dueños de barcos que se acercaban hasta allí. El teniente Bird, con un destacamento a su orden, se adentró en la isla para hacer un rápido estudio. Allí, entre la nieve, encontró una hilera de huellas de cascos, desapareciendo en una zona rocosa, pero era imposible que un caballo, poni o burro sobreviviera en aquellas condiciones. Se marcharon sin una explicación.

A finales de siglo XVIII, las llamadas Ciampate del Diavolo recorrieron la superficie del volcán Roccamonfina, en Italia. Son una serie de huellas fosilizadas que hoy en día aún se conservan sobre el terreno. Los lugareños las atribuyeron al diablo, que habría abandonado el infierno por la boca del volcán. Según investigaciones, tendrían una antigüedad superior a los trescientos cincuenta mil años, y pertenecerían a un homínido, convirtiéndose en una de las huellas humanas más antiguas conservadas.

Una imagen de las Ciampate del Diavolo

En North Manchester Meeting House, en Maine, Estados Unidos, hay una roca presente desde 1793, que preserva dos huellas: un pie humano y una pezuña. La leyenda cuenta que un trabajador del lugar, al no lograr mover ésta, pactó con el diablo para que lo hiciera por él. Al día siguiente, la roca se había desplazado unos metros, y mostraba estas dos huellas.

El diez de enero de 1945, cerca de Everberg, Bélgica, nuevas huellas de pezuñas bípedas sembraron la nieve de una colina, detrás del Château de Morveau. La diferencia de éstas, a las vistas con anterioridad, es que eran paralelas entre sí, como si el que las hubiese provocado lo hubiera hecho saltando. Recorrían varios kilómetros, por parajes complicados de transitar, y no eran profundas, ni en los lugares en donde un cuerpo normal se hubiera hundido en la nieve. Eric Frank Russell, encargado de investigarlas, las comparó con las dejadas en 1855 en Inglaterra.

Un encontronazo en la noche

En noviembre de 2007, una pareja conducía por una senda rural en Soreham-by-Sea, en West Sussex. Eran las diez de la noche cuando, en un tramo boscoso, se percataron de que, entre la maleza, se ocultaba lo que parecía un animal. Al principio, pensaron que se trataba de un ciervo, hasta que salió a la luz de los faros una criatura de aspecto humano, terriblemente delgada, con barba y patas de carnero, que se plantó ante el vehículo. Antes de desparecer de nuevo en el bosque, lanzó al vehículo un bramido que aterró a la pareja. ¿Sería un ser como este, similar a un fauno, el que paseó por el norte de Inglaterra unas noches, en el febrero de 1855?

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#NaNoWriMo

Ya estamos en noviembre, y con este se inicia el NaNoWriMo, el National Novel Writing Month (Mes Nacional de Escribir Novelas). Si no lo conoces ya, seguro que te preguntarás qué es. Es un movimiento surgido en 1999 en el que se invita a escritores a que se animen a escribir un primer borrador completo de su novela durante el mes de noviembre, con un mínimo de cincuenta mil palabras.

En los últimos años, lo he intentado en tres ocasiones, pero, al poco de empezar, me surgía otro trabajo y debía interrumpirlo (cosa de la que no me quejo, por supuesto 😄). Este año, me he decidido a volver a intentarlo, ahora que he finalizado un libro que saldrá en librerías el próximo año. Y ¿cómo lo voy a hacer? ¿He preparado algo previamente? En el siguiente vídeo de TikTok, te lo cuento todo.

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Especial Halloween: Bunnyman

Año 1904. El Asilo Mental para Criminales de Clifton, en el condado de Fairfax, Virginia, cierra las puertas por la mala reputación que ha ganado y por las múltiples quejas de los ciudadanos, que no quieren vivir con el temor de que algún preso escape y pueda causarles daño.

Los presos tienen que ser trasladados a otros centros cercanos, pero el transporte que los lleva sufre un extraño accidente. Al acudir las autoridades, descubren que el conductor ha fallecido, al igual que la mayoría de los presos, pero al comprobar la lista, descubren que diez de ellos han debido de escapar tras el incidente. Después de una batida en la que participan todos los agentes de Clifton, junto a algunos voluntarios, detienen a ocho reos, quedando sólo dos sin encontrar: Douglas J. Grifon y Marcus A. Wallster, siendo el primero un peligroso asesino, responsable de haber matado a su propia familia.

Pasan los días sin dar con ellos, sin embargo, los habitantes reportan algo extraño y tétrico: se encuentran varios conejos despellejados, colgados en los árboles del bosque, algunos parcialmente comidos. Ante todas las denuncias que llegan, las autoridades deciden volver a buscar, hallando el cadáver de Wallster bajo el paso elevado de Colchester.

Por un error del propio Grifon, la noche del treinta y uno de octubre, éste es localizado y perseguido. Tratando de escapar, cruza las vías del ferrocarril, muy cerca de donde se produjo el accidente de autobús, y es atropellado por la locomotora, aunque parece que una serie de risas inunda el lugar cuando el tren sigue su trayecto.

Desde entonces, se dice que, durante los días previos a Halloween, y en éste también, un hombre vestido de conejo y armado con un hacha acecha por la zona, además de que se encuentran conejos despellejados colgados de los árboles.

Una aparición

Desde muy pequeño, me encanta Halloween. Aunque a nuestro país ha tardado en llegar, y lo que celebraba en sí era la Castanyada, siempre lo he ligado con el terror, tal vez directamente gracias a la película de John Carpenter “La noche de Halloween”. Por estas fechas, iba al videoclub de delante de casa, alquilaba unos VHS y me hinchaba a palomitas de sartén, castañas y gominolas. Pero, de más adulto, empezaron a llegarme algunas historias de terror, contadas entre amigos, que me atraían tanto como las películas, tal vez por ese deseo que jamás oculté de ser escritor. Una de éstas fue la leyenda de un asesino en serie que actuaba en la misma época del año que Michael Myers, Bunnyman, el “Hombre Conejo”, y que extendía su ola de crímenes hasta un siglo más tarde. ¿Un copycat o el fantasma de Douglas J. Grifon?

El historiador y archivista de la Biblioteca pública de Fairfax, Brian A. Conley, ha indagado en los posibles orígenes de esta historia y en ciertos hechos acaecidos en la década de los 70 y 80. Al parecer, se decía que este criminal podía estar detrás de varias desapariciones infantiles en el condado en las últimas décadas, incluyendo el asesinato de dos de estos niños, colgados de un puente… Sólo algo para alimentar la leyenda, donde antes de la década de los 80 pocas veces se comentaba que se hubiera producido crimen alguno. No es hasta ese momento que se llegan a mencionar hasta más de una treintena de crímenes, y donde se incluyen elementos de carácter paranormal para convertir el relato en algo aún más aterrador.

La investigación de Conley lo llevó a descubrir que, el veintinueve de octubre de 1970, seis agentes de policía se personaron ante el aviso de que alguien vestido de conejo, armado con un hacha, merodeaba por el 5307 de Guinea Road, en Fairfax, aunque no encontraron a nadie. A pesar de haber la declaración de un testigo que tuvo contacto directo con Bunnyman, junto con la denuncia de varios niños que lo habían visto, y al que describían como un adolescente, no se arrestó a nadie.

¿Una noticia falsa?

Días antes del anterior suceso, el dieciocho de octubre, el diario Washington Post publica un artículo sobre el incidente que vive una pareja en su coche, Robert Bennet y su prometida, en el 5400 de Guinea Road, a la medianoche. Se supone que, en algún momento de intimidad entre ellos, aparece un vehículo conducido por una persona vestida con un traje de conejo blanco, que los amenaza por estar en una propiedad privada y, directamente, lanza un hacha desde el interior por la ventana, sin causar víctimas.

No hay informes policiales al respecto, cosa que sí ocurre con el incidente del veintinueve de octubre, publicado también por el mismo periódico, aunque sólo esté basado en una serie de testimonios y no en pruebas físicas. ¿Histeria colectiva?

La leyenda continúa

Durante la investigación de Conley, éste no encontró en ningún listado ni informe los nombres de los criminales fugados en la historia original, Wallster y Grifon, además de desmontar otros detalles de la leyenda urbana, restándole toda credibilidad. Aun así, Bunnyman continúa haciendo apariciones periódicas hasta nuestros días, y ciertos hechos fatídicos reales no dejan de hacer que el imaginario colectivo se encargue de relacionarlos con el mito. Por ejemplo, en el año 2018, el cadáver de un residente de la zona, el señor Cooker, se halló en el 6500 de Colchester Road, a menos de un kilómetro del puente que forma parte de la leyenda, y no se pudo evitar hacer mención, por parte de uno de los policías que llevaron el caso, el hecho de que sucediera en un lugar tan vinculado a Bunnyman.

Una ubicación real

Lo que le da más veracidad a una historia (incluso a una claramente de ficción) es ubicarla en un lugar real, y aunque jamás existió un Asilo Mental para Criminales en Clifton, y no se abrió la prisión de Lorton hasta doce años más tarde de la fecha en la que se sitúa la historia, el lugar donde aparecería el cadáver de Marcus A. Wallster sí es el real, aunque tampoco coincide con la fecha del relato, pues se construyó en 1906. Este lugar, cercano a la estación ferroviaria de Sangster, el Colchester Overpass, es conocido popularmente como el “Bunnyman Bridge”, el puente del Hombre Conejo.

Debido a la fama del paso inferior, los amantes del misterio y lo paranormal han hecho de éste un punto importante de investigación, teniendo especial afluencia la noche de Halloween, lo que lleva a la policía local a aumentar la vigilancia en estas fechas.

Espero que, si no conocías la leyenda de Bunnyman, te haya atraído tanto como a mí. ¡Que disfrutes de esta Noche de Difuntos! ¡Feliz Halloween!

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Las huellas del diablo

“Parece que la noche del jueves pasado, hubo una fuerte nevada en el vecindario de Exeter y el sur de Devon. A la mañana siguiente, los habitantes de las ciudades mencionadas se sorprendieron al descubrir las huellas de algún extraño y misterioso animal dotado con el poder de ubicuidad, ya que las huellas se podían ver en todo tipo de lugares inexplicables: en la parte superior de las casas y las paredes estrechas, en los jardines y patios, encerrados por altos muros y pavimentos, así como en campos abiertos”.

El nueve de febrero de 1855, este titular de prensa llamó la atención entre muchos los vecinos de los condados de Devon y Dorset, al sur de Inglaterra. Esa misma noche, tras una fuerte nevada, se produjeron una serie de huellas en la nieve, de cascos o pezuñas de animal, nada fuera de lo común, si no hubiese sido porque parecían provocadas por un bípedo y no por un cuadrúpedo, y porque aparecían en los lugares más insospechados, desde paredes altas y tejados de viviendas, la superficie de lagos y ríos helados, hasta accediendo y saliendo a pequeñas tuberías de desagüe, algo imposible para lo que había dejado dichas pisadas. Lo más aterrador, según algunos testigos, era que mientras, en ocasiones, el rumbo de aquel ser era errático, en otras se dirigía directamente a la entrada de las casas, como si quisiera acceder a éstas, y desaparecían para continuar en el tejado o al otro lado del edificio.

¿Obra del diablo?

Directamente, muchos de los habitantes de los dos condados atribuyeron las huellas a un ser sobrenatural, ya que era impensable que, en especial con aquel temporal, un animal pudiese haber recorrido un trayecto de entre sesenta y ciento sesenta kilómetros, dejando su marca en treinta lugares diferentes, y por zonas de difícil trayecto. De ahí que se dijera que, para horror de todos, el diablo había merodeado por sus tierras, a saber con qué motivo, y prolongó su paso durante una o dos noches más. En ciertas versiones, para intensificar la presencia demoníaca, se contaba que las huellas se presentaban como si hubiesen sido hechas por una herradura candente, que había chamuscado el terreno.

Se llegó a decir que, por el estilo de la pisada, podía pertenecer a Buer, un demonio mencionado en el grimorio “Ars Goetia”, considerado presidente de la segunda orden de los infiernos. Éste, además de poseer cabeza de león, tendría alrededor de su cuerpo una rueda compuesta por cinco patas de cabra.

Relatando lo ocurrido

Una carta de un anónimo, que utilizó el seudónimo “Espectador”, fue enviada al diario “Exeter & Plymouth Gazette”, días más tarde del incidente, para divulgar lo ocurrido:

“Señor:

El jueves por la noche, el ocho de febrero, estuvo marcado por una fuerte caída de nieve, seguida por la lluvia y el fuerte viento del este, y por la mañana helada. El regreso de la luz del día reveló las divagaciones de un animal más ocupado y misterioso, dotado del poder de la ubicuidad, ya que sus huellas podían verse en todo tipo de lugares inexplicables: en las casas, muros estrechos, en jardines y patios rodeados de muros altos, y empalizadas, así como en los campos abiertos. La criatura parece haber retozado a través de Exmouth, Littleham, Lympstone, Woodbury, Topsham, Starcross, Teignmouth… Apenas hay un jardín en Lympstone donde sus huellas no sean observables, y en esta parroquia parece haber brincado una actividad inexpresable (…).

Su pista se parece más a la de un bípedo que a un cuadrúpedo, y los pasos son generalmente de ocho pulgadas (20,32 centímetros) por adelantado el uno del otro, aunque en algunos casos, doce o catorce (30,48, y 35,56), y se alternan como los pasos de un hombre, y se incluirían entre dos líneas paralelas, a seis pulgadas (15,24) de distancia. La impresión del pie se asemeja mucho a la del casco de un burro, y desde una pulgada y media (3,81 centímetros) hasta dos pulgadas y media (6,35 centímetros) de ancho, aquí y allá aparece como si el pie estuviera hendido, pero en la generalidad de sus pasos, la impresión de la pezuña era perfecta y continua. En el centro, la nieve permanece entera, mostrando simplemente la costra externa del pie, que, por lo tanto, debe haber sido convexa (…).

Todos se preguntan, pero nadie es capaz de explicar el misterio; los pobres están llenos de superstición, y consideran que es poco menos que una visita del viejo Satanás o de algunos de sus diablillos”.

Teorías antidemonios

Tantos fueron los testigos de las huellas que la historia fue perdiendo credibilidad, ya que se encontró que algunas de éstas fueron creadas por algunos de ellos, con diversas finalidades, como asustar a ciertos vecinos indeseados, como opinó Mike Dash en un artículo, publicado en 1994, para “Fortean Studies”, titulado “The Devil´s Hoofmarks: source material in Great Devon Mystery of 1855”, y quien se decantó porque muchas de estas huellas podían haber sido dejadas por burros o caballos, y otras por ratones de madera, los cuales se desplazan dando saltos, y la huella que dejan las patas traseras, en arco, serían similares a las de herradura. Pero ni son tan grandes como para dejar huellas de ese tamaño, ni sobrevirían a un trayecto tan largo nevado, y mucho menos podrían acceder a tejados y paredes con tanta facilidad.

El novelista británico Geoffrey Edward West Household teorizaría sobre un globo experimental, una especie de prototipo meteorológico, que despegaría por error desde la base naval Devon Dockyard, pero que se mantuvo en secreto, dado los destrozos en viviendas e invernaderos al pasar por estos. Los grilletes en los extremos de las amarras, al tocar con la nieve, habrían dejado estas huellas, hasta que descendió en Honiton. Esta historia se la relató el mayor Carter, nieto de un trabajador de la base en aquella época. Lo incomprensible es que no se hubiese quedado atrapado en algún lugar, si las cuerdas iban colgando.

Tejones y canguros

Otra hipótesis fue publicada en “The Illustrated London News”, en julio de 1855, una carta del naturalista Sir Richard Owen, en donde exponía que el responsable (o responsables) podía ser un tejón, único plantígrado cuadrúpedo presente en la isla:

“El antepié y la pata trasera, comúnmente más o menos mezclados, pueden producir la apariencia de una línea de pasos individuales”.

Esta sería la explicación con la que estas huellas pareciesen hechas por un bípedo. Ante la duda de si el animal no estaría en proceso de hibernación, aclaró lo siguiente:

“El tejón duerme mucho en su refugio de invierno. Pero no hiberna de forma tan regular y completa como lo hace el oso en el clima más severo de Canadá (…). El tejón es nocturno, y sale ocasionalmente al final del invierno, cuando es presionado por el frío y el hambre; es un merodeador furtivo, y el más activo y perdurable en su búsqueda de comida”.

No fue la única carta con teorías animales enviada a “The Illustrated London News”. El reverendo GM Musgrave, de Withycombe Raleigh, mandó una en la que menciona a dos canguros que escaparon del recinto de un zoológico privado:

“En el transcurso de unos pocos días se hizo circular el informe de que un par de canguros escaparon de un zoológico privado (el del señor Fische, creo), en Sidmouth”.

Una historia que acabaría desmintiendo él mismo, con otra carta enviada al mismo diario, el tres de marzo de 1855:

“Encontré una oportunidad muy adecuada para mencionar a los canguros, en alusión al informe y luego al actual. Ciertamente, no puse mi fe en esa versión del misterio, pero el estado de la mente pública de los aldeanos, temiendo salir después de la puesta de sol, bajo la convicción de que esta era la obra del Diablo, hizo muy deseable que un giro debiera ser dado a una noción tan degradada y viciada. Y estaba agradecido de que un canguro sirviera para dispersar ideas tan despectivas”.

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¿Serías capaz de sobrevivir a un ataque de Michael Myers?

Soy de esos escritores que defienden el proceso de documentación más allá de una mesa rodeada de libros, por lo que es necesario poner en práctica algunas cosas para ver si son viables o no. Por eso, y ya que tenemos Halloween a tiro de piedra, qué mejor que comprobar si seríamos capaces de sobrevivir a un ataque del asesino slasher Michael Myers, de la película «La noche de Halloween», a quien no se le ve correr en ningún momento, pero siempre acaba atrapando a sus víctimas. Para ello, se ha añadido el factor nocturno, la puerta cerrada con llave y la tensión del momento, como ocurre en la película. ¿Cuál habrá sido el resultado? ¿Más víctimas salvadas o el asesino habrá ganado por goleada? 💀

@ivan_mourin

Ahora que se acerca #halloween y como #escritor de #terror que soy, tenía que probar si es posible sobrevivir a #MichaelMyers si este no corre 💀😂 #risas #escritura #mourinastico

♬ Halloween Theme – John Carpenter & Cody Carpenter & Daniel Davies
@ivan_mourin

Y aquí llega la segunda parte sobre si se puede sobrevivir a #MichaelMyers si empieza a perseguirte 💀 #humor #halloween #escritor #escritura #terror #mourinastico

♬ Halloween Theme – John Carpenter & Cody Carpenter & Daniel Davies
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Un consejo para escritores que empiezan

Ayer recibí un paquete de parte de mi buen amigo, el escritor RODRIGO PALACIOS, y eso me hizo reflexionar sobre algo que puede ser de mucha ayuda para aquellos que empiezan a escribir. Si quieres saber de qué se trata, te invito a que veas el siguiente vídeo subido a mi cuenta de TikTok.

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Vuelve «Basado en hechos reales»

Con el inicio de la octava temporada del programa radiofónico de misterio «Informe Enigma», dirigido y presentado por JORGE RÍOS, regresa mi sección «Basado en hechos reales», donde hablamos de películas y series que, como el nombre bien indica, están inspiradas en acontecimientos reales, con mayor o menor fidelidad. Para esta ocasión, la elección ha sido bastante fiel a lo que ocurrió en su día: «Mindhunter». Si no la has visto, te recomiendo no esperes más tiempo para hacerlo (disponible en la plataforma Netflix»). El programa está disponible en el siguiente enlace 😄

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«Ojalá vivas tiempos interesantes» (Maldiciones orientales, 2ª parte)

En la cultura china existen tres maldiciones principales, centradas en el daño social y en el nivel de vida, y que se definen con las frases que recita el que las lanza: «Ojalá vivas tiempos interesantes», «Sea que gente importante conozca bien tu nombre» y «Ojalá se cumplan tus deseos».

En la primera, el deseo de mal se centra en que la víctima padezca toda clase de desgracias relacionadas con crisis económicas, enfermedades, guerras…, todo lo que rompa la calma y el bienestar.

La segunda, es una llamada de atención a las autoridades, a la justicia, contra aquellos que han cometido actos ilegales, sin recibir castigo. La detención, el juicio y el castigo contra éstos sería la finalidad de esta maldición.

Y la tercera, es aquella en la que todo aquello que desee, que se ambicione, se vuelva en contra.

Cuidado con los baños

Dentro del folklore japonés, se menciona que algunos baños pueden estar malditos. En concreto, los aseos de los colegios, el tercero de la tercera planta, y, en especial, si están sucios. Aquí habitaría Hanako-san o Toire no Hanako-san(Hanako, la del inodoro), un yūrei con aspecto de niña, vestida con una falda roja, y el pelo corto y negro. Los alumnos suelen evitar este baño, e intentan tener todos lo más limpio posible para que no aparezca. Aun así, se cuenta que puede notarse su presencia tras la puerta sin necesidad de abrirla, y molestarla puede ser mortal. También se dice que, si se golpe tres veces la puerta y se pronuncia repetidas veces su nombre, esta responde con un «Sí, aquí estoy». Algunas versiones mencionan que esta voz es gutural, perteneciente a una criatura monstruosa tricéfala o a un demonio; en otras, como en Yokohama, aparece como una mano ensangrentada por el retrete para arrastrar a aquel que la invoque dando más de tres vueltas alrededor de éste.

Pero no es el único espíritu maldito que frecuenta los baños. En los públicos de mujeres, en el último de éstos, mientras se usa, si se escucha una voz femenina que dice «¿Papel rojo o papel azul?», no tienes escapatoria: Aka Manto (Capa Roja) viene a por ti. Se manifestarán dos rollos de papel de estos colores, y si se escoge el azul, cortará las piernas a su víctima; si es el rojo, la desollará lentamente. No responder equivaldrá a muerte, y dar una con un color diferente abrirá un agujero dimensional que conduce al más allá.

Brujos de Siquijor

La Isla de Fuego, o Siquijor, en Filipinas, es la tierra de los mangkukulam, mambabarang o mamalarang. Estos chamanes realizan un ritual, el paktol, durante siete días, a las doce, utilizando un cráneo humano y una fotografía del binarang (la futura víctima), recitando el conjuro, y enterrándola después.

Estos brujos y brujas crían enjambres de escarabajos carnívoros en canutos de bambú o botellas, alimentándolos con raíces de jengibre. Éstos acceden al interior de las víctimas por orificios corporales, como boca y oídos, generando infecciones y daños en los tejidos al alimentarse de ellos. En algunos casos, si la víctima muere y no es descubierta a tiempo, los insectos anidan en su interior hasta la puesta e incubación de huevos.

Maldiciones infantiles

Tailandia es un país muy supersticioso: las creencias tradicionales se entremezclan con una extensa colección de supersticiones ligadas con maldiciones y espíritus, profundamente arraigadas en todos los estratos sociales. Cosas simples, como cortarse el pelo en miércoles o escuchar el sonido de un geco, pueden traer mala suerte, y es muy habitual hacer consultas a adivinos o acudir a monjes budistas para que recomiende para que aconseje cuál es el mejor día para casarse. Pero, en ocasiones, parece que este tipo de creencias puede afectar a turistas que visitan la ciudad. Así le ocurrió a una pareja australiana, que compartió la experiencia de una posible maldición:

“Mi novio y yo acabamos de regresar de un viaje de diez días a Koh Samui y Phuket. El miércoles de la semana pasada estábamos comiendo en un restaurante al aire libre, en donde los vendedores ambulantes y los niños vendían flores y brazaletes, etc. Traje algunos que, obviamente, eran buenos para ellos, pero luego mi novio se inquietó cuando estábamos tratando de comer, siendo un poco grosero con ellos.

Querían vendernos flores, y mi novio los espantó. De todos modos, compré dos flores, y regresaron poco después. Mi novio los volvió a espantar. Entonces, uno de los niños corrió hacia él, lo miró a los ojos, respiró en sus manos ahuecadas y las colocó en el antebrazo de mi novio. Recuerdo que estaba preocupada en ese momento, pensando en si no se trataría de algún tipo de maldición.

De regreso, en Australia, ya hace cuatro días, el lunes por la noche mi novio comenzó a enfermarse gravemente. Anoche lo llevamos a la sala de emergencias, donde lo examinaron para detectar si se podía tratar de meningitis, hepatitis, etc. Los análisis de sangre preliminares estaban limpios y lo enviaron a casa. Tiene fiebre intensa, dolor de cabeza agudo y está muy pálido. Puedo notar su pulso palpitando en las venas y la cabeza.

¿Creéis que puede ser debido a una maldición? ¿Qué tengo que hacer? Leí que podríamos visitar a un monje budista”.

Las respuestas fueron de lo más variopintas, como la de alguien que decía ser tailandés y aconsejaba lo siguiente:

“Tienes que llevarlo de regreso a Tailandia lo antes posible. Las únicas personas que pueden ayudar en este caso son los monjes de Don Sak. Es importante que lo hagas la próxima semana o le sucederá algo terrible. Tenía un amigo que le había pasado lo mismo y, tras tres horas con el monje, estaba totalmente curado”.

U otras que daban rituales de qué hacer:

Compra algunas flores, limones y limas. Una buena mezcla de crisantemos será excelente:

Vierte todos los pétalos de siete flores (de diferentes colores) en un cubo de agua tibia o en la bañera. Exprime un poco de limón (la mitad) y echa un poco de cal en el agua.

Lava bien todo el cuerpo: la cabeza, la cara, la parte inferior de los pies y el cabello con esa mezcla de agua durante, al menos, diez o quince minutos. 

-Di algunas oraciones, como, por ejemplo, «Por favor, mal espíritu, vete…», si no eres practicante de ninguna religión. Debe de ser sincero y no bromear.

Luego, coloca todos los pétalos en un recipiente pequeño y tíralos a la basura.

Tomar una taza de té (cualquier tipo de hierba) con el desayuno.

Haz esto, por lo menos, durante tres días”.

Puedes conocer más sobre estas maldiciones en los ensayos de misterio «Anatomía de las casas encantadas«, «Descendiendo hasta el infierno» y «Espiritismo digital«, ambos publicados por Ediciones Luciérnaga.

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Amigos imaginarios

«Amiga» fue la primera ficción sonora propia que escribí y grabé, allá por 2019, una historia de miedo relacionada con los amigos imaginarios. La he recuperado para el siguiente TikTok. Recuerda que puedes seguirme en mi cuenta para ver más vídeos 😁