Publicado en Anécdotas, Escritura, Recomendaciones, TikTok

Un consejo para escritores que empiezan

Ayer recibí un paquete de parte de mi buen amigo, el escritor RODRIGO PALACIOS, y eso me hizo reflexionar sobre algo que puede ser de mucha ayuda para aquellos que empiezan a escribir. Si quieres saber de qué se trata, te invito a que veas el siguiente vídeo subido a mi cuenta de TikTok.

Publicado en Anécdotas, Relatos, TikTok

Amigos imaginarios

«Amiga» fue la primera ficción sonora propia que escribí y grabé, allá por 2019, una historia de miedo relacionada con los amigos imaginarios. La he recuperado para el siguiente TikTok. Recuerda que puedes seguirme en mi cuenta para ver más vídeos 😁

Publicado en Anécdotas, Artículos

Mi primera vez…

Si has accedido a esta entrada para saber sobre mi primera experiencia sexual, siento decepcionarte, porque de lo que quiero hablarte es de mi primera vez viviendo el terror (ficticio, por supuesto 😁). Si has leído previamente alguna de las entrevistas que me han realizado o, simplemente, has clicado en la pestaña de «El fabricante», seguramente sabrás que este género fue la fuente que me sirvió y nutrió para ser quien soy como escritor.

Para ello, debemos remontarnos al otoño de 1984. Mi hermano Fernando, once años mayor que yo, estudiante en aquel entonces de Imagen y Sonido en el actual Institut Mare de Déu de la Mercè, en Barcelona, me llevó al cine junto a un primo nuestro, un poco mayor que él. Era la primera vez que pisaba una sala, e iba tan nervioso que no sabía qué me iba a encontrar. No me acuerdo bien si era el Cine Rex o el Dorado, pero sí recuerdo que era uno de la Gran Vía, que la cola que se había formado hasta llegar a la entrada se me hizo eterna, así como el ambiente cargado a tabaco que te recibía nada más llegar al hall, mezclado con el olor de las palomitas recién hechas (siempre este aroma me ha provocado una sensación de felicidad).

Tomé asiento entre mi hermano y mi primo, estirándome sobre la butaca de terciopelo rojo para poder ver un gran cortinaje por encima del reposacabezas delantero. ¿Qué podía esconder? Ni idea, pero mientras comía palomitas, observaba ir y venir a la gente que iba ocupando su localidad, con un eterno murmullo de infinidad de conversaciones que cada se iban amplificando más. Entonces, la cortina se abrió, separándose hacia los lados, dejando al descubierto una enorme pantalla que seguía sin saber para qué servía, y cuando las luces se apagaron, fue inevitable que diera un brinco y mirase a todas partes, sin entender qué ocurría. «Tranquilo», me dijo mi hermano, e hizo un gesto para que mirase hacia adelante.

Al poco, me quedé totalmente hipnotizado ante las imágenes que iban apareciendo, gracias a un haz de luces que podía distinguir por encima de mi cabeza, con una estela de partículas polvorientas circulando por este hasta la pantalla. A su vez, una voz en off acompañaba a un personaje que acababa descendiendo hasta un sótano que escondía una tienda china llena de curiosidades. Allí, el padre del que sería el protagonista de la historia, recibía una caja con una criaturita peluda a la que, para cuidarla adecuadamente, había que seguir tres normas sin excepción: evitar la luz del sol (o cualquiera lo suficientemente potente), ningún contacto con el agua, y nada de darle de comer pasada la medianoche.

Si con esto te ha venido a la cabeza la película «Gremlins», has acertado. Desde el instante en que vi a Mogwai, más conocido como Guizmo, no pude apartar los ojos de la pantalla, y, curiosamente, aún más cuando las mutaciones nacidas de éste, esos duendecillos verdes, gamberros y de apariencia terrorífica que dan nombre a la película, tomaron el protagonismo. En lugar de causar alguna sensación similar al miedo, provocaron en mí una fascinación que ha dejado mella hasta el día de hoy. Es cierto que hay escenas un tanto repugnantes, como la de la cocina, donde la madre de Billy Peltzer (interpretado por el actor Zach Galligan) debía enfrentarse a algunos de estos diablillos verdes, pero sólo pensaba que aquello parecía un festival de blandiblub. Y cuando llegó el momento en que todos los gremlins están disfrutando de la película «Blancanieves y los siete enanito» en una sala de cine, me sentí parte de ese grupo tan peculiar.

En aquella época, eran frecuentes las sesiones dobles, en las que podías ver dos películas seguidas, y tras ésta venía «Un, dos, tres… ¡splash!», una comedia romántica con Tom Hanks y Daryl Hanna como protagonistas. No aguantamos muchos minutos, porque sólo tenía ganas de llegar a casa y contar a mis padres, con todos los detalles que pude, lo que habíamos visto. Después, al día siguiente, me dediqué a hacer dibujos de los monstruillos… Lástima no conservar ninguno. Aunque, como podrás imaginar, no eran nada del otro mundo, en especial al ser hechos por un niño de cuatro años, habría estado bien comprobar la pasión que había puesto en este trabajo, la misma que le pondría después a cada uno de mis escritos, lo que intento seguir haciendo, con mayor o menor acierto.

Esa experiencia cinematográfica abrió un campo enorme ante mí, sin saber siquiera que podría ser para bien, para desarrollar mi creatividad. Por eso, un consejo que siempre doy es que no hay que dejar nunca de lado aquello que ha despertado un resplandor especial en nuestro interior, aunque esto no siga las modas ni las normas «de bien»; que jamás te impongan que un género «es menor», porque ¿quién es el dicta que uno es mejor que otro? Afortunadamente, todos tenemos decisión y gustos propios, y debemos disfrutar de, por y para ello. Yo lo hice, y lo sigo haciendo. Desde aquel otoño de 1984, nuevas películas de género fantástico fueron llegando, en pantalla grande y pequeña, como «Willow» unos años después o «Pesadilla en Elm Street», y lo que me sirvió como empujón definitivo fue el descubrimiento de la literatura de terror, con nueve años… pero eso ya te lo contaré otro día, como el momento en que me encontré con Joe Dante, director de «Gremlins», 30 años después de pisar aquella sala de cine.

Los sueños se cumplen. Sólo hay que saber encontrar el camino correcto, aunque no siempre tomamos el adecuado al principio. Soy un especialista en perderme, créeme; ya te darás cuenta de ello 😅

Publicado en Anécdotas, Artículos, Recomendaciones

Gracias, señor Stoker

«Me cobraré mi venganza. La extenderé durante siglos.

El tiempo está de mi lado»

Drácula, Bram Stoker

Si has escuchado o leído alguna de las entrevistas que me han realizado y que he subido a este espacio, sabrás que mi iniciación en la literatura de terror empezó a los nueve años, con “Narraciones extraordinarias”, de Edgar Allan Poe. Sin embargo, el auténtico impacto lo recibí de otra obra, que leí en ese mismo verano. Me recuerdo agazapado bajo el escritorio del viejo despacho de una casa aún más vieja, con un ejemplar de “Drácula” que encontré en una de las librerías (las mismas que custodiaban el volumen de Poe), escondido como el niño que fuma un cigarro con la intención de crecer prematuramente. Fue como una primera experiencia sexual: caótica e inolvidable. Bajo la luz amarillenta de una linterna de latón, me fui nutriendo de aquel libro ajado, como lo haría el vampiro a lo largo de las páginas.

Pero, como digo, es un recuerdo. Uno agradable, de esos que siempre perduran en la memoria, en un rincón iluminado por el tiempo, que siempre está libre de polvo.

Hoy releo aquella obra decimonónica, como en otras ocasiones, después de más de treinta años, y me sorprende comprobar que aún consigue que aquel crío que se iniciaba en el terror emerja de mi interior.

“Drácula” es, al igual que la magnífica “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde, un cántico a lo lascivo, a la lujuria, el azote al ficticio y recatado puritanismo de la sociedad decimonónica, velado por la niebla del opio y los vapores de la absenta. ¿Que cómo puedo decir esto, si es, para algunos, una novela romántica encauzada en el terror? Porque es cierto, y ahí van unos ejemplos: el personaje de Lucy Westenra es como una muñeca hinchable manejada por Drácula a su antojo, hasta que, tras ser convertida, pasa a ser una sádica con una perversa atracción hacia los niños; la potente influencia que ejercen las concubinas del vampiro sobre Jonathan Harker, un mero juguete sexual, y que ejercitan, de nuevo, sobre el viejo profesor Van Helsing; y el más claro, el sometimiento de Mina ante su marido dormido por el Conde, donde se insinúa una fuerte pulsión erótica, pero sin mostrar demasiado.

El vampirismo es el usurpador de los instintos primarios, una plaga sexual que, en caso de la novela, afecta principalmente a las mujeres; pero, en realidad, viene a ser un reflejo del mismo desastre que también vampirizó a muchos ciudadanos de la época, incluyendo al propio Stoker: la sífilis.

Pero la pregunta importante es qué se sabe realmente de Drácula. ¿Se le llega a conocer? La primera vez que lees esta obra, y más si es a tan temprana edad, apenas te das cuenta de que el personaje que da nombre al título no es más que un miembro del reparto; es el cine el que le da, posteriormente, un protagonismo importante, el que se merece. El lector se basa en el juicio que ofrecen Harker (especialmente él), su séquito de cazadores y las víctimas, pero en ningún momento se le permite al propio vampiro dar su punto de vista, así que tampoco sabemos qué es lo que le mueve a matar. ¿El temor a la extinción? ¿Un deseo de erradicar a la humanidad? ¿O ese toque seductor y melancólico de anhelo por un alma gemela que le han otorgado novelas póstumas que casi destruyen su auténtico ser, perverso y diabólico? Lo que está claro es que el personaje es difuso, y ni siquiera se muestra directamente cómo se nutre de sangre, aunque tal vez sí de la psique, como sucede con el desdichado Jonathan, al que acaba transformando en un ser débil, sumiso y de envejecimiento prematuro, una clarísima plasmación de la imagen que tenía Stoker de sí mismo.

Habrá quien opine que lo más normal sería que el autor crease al gran vampiro a su imagen, pero no anda tan desencaminado: Drácula fue trazado como el alter ego que tanto codiciaba Stoker y que jamás pudo ser: apuesto, poderoso, hipnótico, como Henry Irving, en quien se inspiró y para quien trabajaba, al que podríamos añadir que era un tirano que rozaba la sociopatía. Y puestos a hablar de personajes, merece una mención honorífica Abraham Van Helsing, que pasa de ser un hombre de ciencia a un místico anegado por el ocultismo con una facilidad poco justificable (y creíble), como si fuese un miembro más de The Golden Dawn, la sociedad a la que perteneció Bram Stoker.

A diferencia de otras obras de terror o de género fantástico, donde, en ocasiones, se crean mundos y escenarios inexistentes, “Drácula” se caracteriza en que la gran mayoría de éstos son reales, lugares que merecen ser visitados, tanto si eres un amante de la obra como si no. Pasear por la costa de Whitby, donde el cielo es eternamente gris, como una capa de aluminio deslustrada, imaginando al Demeter varado en la tierra apelmazada, rodeado por peñascos grotescos y acantilados, donde aún se conserva la vieja abadía en ruinas; recorrer el zoo de Regent´s Park y detenerte ante la jaula de los lobos; o, lo mejor, visitar el cementerio de Highgate, un auténtico escenario de la Hammer, donde las lápidas son arrastradas a la tierra por las raíces y devoradas por la hiedra, hay multitud de símbolos que hacen referencia a Saint George (que nadie se esfuerce en esperar a que aparezcan llamas azules en uno de los sepulcros para indicarles que hay un tesoro debajo, otra muestra del conocimiento esotérico de Stoker), y donde aquel que sea muy danbrowniano puede entretenerse buscando tumbas masónicas.

Resumiendo, creo que jamás una indigestión de cangrejo hizo tanto por y para tantos. Ojalá, algún día, un atracón de pizza consiga crear una obra inmortal como esta.

Desde aquí, le doy las gracias, señor Stoker.

Publicado en Anécdotas, Varios

Somerset y Collier County

Siempre es agradable que den el chivatazo de que uno de tus libros se encuentra en bibliotecas y librerías de otros países. En esta ocasión, son tres las obras («Anatomía de las casas encantadas«, «Descendiendo hasta el infierno« y «Espiritismo digital«), y dos las bibliotecas, en EEUU, siendo más concreto, en Somerset (Nueva Jersey) y en Collier (Florida). Lo curioso es que en la Somerset aparece en la sección… romántica 🙂 Aún así, eternamente agradecido por acoger algunos de mis libros 😀

Publicado en Anécdotas, entrevistas y colaboraciones, Varios

La bustia de les emocions

FOTOPRIX_293[1]

Mañana sábado, 21 de noviembre, de 8:30h a 9h, podréis escuchar la charla que tendré con KARME ESPART en su programa La bustia de les emocions, en Calafell Ràdio. Seguro que conseguirá sacar alguno de los secretos mejor guardados relacionados con mi oscuro pasado 😀

En el siguiente enlace, podréis escucharlo online:

http://calafellradio.cat

Publicado en Anécdotas, Varios

La tarta mágica de Darla

A pocos días de que salga a la venta, aquí tenéis el book tráiler de «La tarta mágica de Darla», de PEPA MAYO, con ilustraciones de GUIOMAR GONZÁLEZ, en donde mi hija, Darla, es la protagonista, junto a otros miembros de la familia y amigos.

La tarta mágica de Darla from Pepa Mayo on Vimeo.

Publicado en Anécdotas, Cortometrajes, Varios

Entrevista para Phonetastic

Aquí os dejo la entrevista que me ha hecho Phonetastic en relación al cortometraje «Intrusos», ganador del Premio del público Phonetastic 2014, en la que conoceréis los motivos que nos llevó a realizarlo, cómo, etc.

http://phonetasticfestival.com/content-news.php?intIdNews=22

Publicado en Anécdotas, Varios

La tarta mágica de Darla

¡Se me han adelantado! Tenía pensado, en un futuro cercano, que Darla fuese personaje de algún libro mío (nada bueno, claro 😀 ), pero han sido más rápidas. PEPA MAYO ha escrito un divertido cuento, con ilustraciones de GUIOMAR GONZÁLEZ, en donde mi hija es la protagonista, y en donde aparecen algunos de sus amigos, y nosotros también. El título: «La tarta mágica de Darla» (Ed. Palabras de Agua). Muy pronto estará a la venta, aunque ya se pueden hacer reservas a través del correo electrónico de la editorial (gastos de envío gratuitos sólo para España):

palabrasdeaguaeditorial@gmail.com

Ya tenemos regalo de Navidad para todo el mundo 😀